El legado de un psicólogo pragmático: la mirada generosa

El legado de un psicólogo pragmático: la mirada generosa

Portada_Libro_RecuerdosCoin¡Miguel, maestro!, siempre recordaremos tu mirada práctica y astuta sobre nuestra realidad profesional. Tu generosidad vital y compañerismo asociacionista arropaban a tu visión pragmática. Eras un miembro activo de la tribu de los Recursos Humanos. Recuerdo una comida, de las muchas que compartimos, en la que me regalaste un librito de los años 70 sobre el estado del arte de nuestra profesión y destaqué tu honestidad al hablar siempre en equipo. Fuiste un gran coordinador de obras colectivas y buscabas siempre el conocimiento común y compartido más allá de la visión de autor. Él vivió la AEDIPE de la P de personal y fue clave para pasarla a la AEDIPE de la P de Personas como persona de cambio que era. El cambio rápido y adaptado era una característica en su mirada profesional, siempre me decía que más valía ser solución que ser problema.

¡Cuántas cosas aprendí de ti! Yo pienso que la forma de ser inmortal es la influencia que dejas en tus alumnos o discípulos vitales. Fuiste mi profesor durante un año, pero fuiste mi maestro durante treinta y tres años. ¡Qué suerte! Recordarte no implica tristeza sino rabia por no volver a disfrutar de tus sutilezas, bonhomía (nadie era malo sino que se había comportado mal) y, ante todo “bienser”, pues tu bienestar era sentirte parte de un grupo. Cuanto aprendimos con tus coordinaciones de libros (participé en más de diez obras colectivas) desde la primera que coordinaste en 1993, (la del tomo verde) que participé siendo el autor más joven hasta tu último libro que tuve la suerte de prologar ¡Cuántos gratos recuerdos! Miguel, yo sé que no te gustaba que te elogiarán pero tú sí que fuiste generoso en tus epítetos hacia los demás.

Fuiste campeón de emociones, ejemplo de actitudes pero, ante todo, eras una persona que querías “hacer” cosas. ¡Cómo te echará en falta la profesión! Además, eras un crítico que creía en el aprendizaje. Recordaré cuando publiqué en el 2000 un libro sobre coaching, que frente al nuevo término me diste la mejor definición del coaching que escuché de un astuto pragmático, con su gracejo andaluz me dijo: “Javi, lo del coaching es escuchar como un amigo y hablar como un cura”. Ese era mi Miguel, pragmático y certero.

Podría estar escribiendo horas y horas sobre multitud de anécdotas sobre Miguel, pero las tengo en mi acervo personal y en multitud de mis formas de actuar veo la mirada de mi maestro. Para ratificarlo vamos a sonreír como a ti te gustaba ¡Que persona te hace presentar un libro sobre su pueblo Coin, que escribió hace varios años, ¡A mí que nunca he estado en Coin! Otro día me enviaba al despacho a una persona de la profesión para que me conozca porque sabía que íbamos a ser amigos (hoy día es socio mío) o me presentabas a un directivo recién despedido como amigo y luego en la conversación este me pide un favor, que si le podía presentar a Miguel Ordoñez. Cuantas risas y experiencias, Miguel por siempre y para siempre gracias. Y como no, te mencionaré mi querida tierra palentina a la que siempre tenías una sonrisa cómplice en aquel aserto popular que decía:” Bien aprende quien buen maestro tiene”. Te quiero.

Y para terminar no puedo olvidar lo que me dijiste cuando te conté que estaba escribiendo un libro sobre mis maestros vitales, en el cual tú eras un capítulo capital, me contaste un dicho que te había gustado, que decía: “Vale más ser  hombre de un solo maestro que el hombre de diez libros”, desde entonces pienso que los grandes maestros no son los que escriben mucho sino los que te escuchan, reflexionan y te ayudan a ser tú mismo.

Simplemente ¡Hasta siempre, maestro!

Deja un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies de Google. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.