No es oro todo lo que reluce: La Nesciencia de RRHH

El otro día, leyendo un libro de robótica, me topé con el concepto de nesciencia, que se define como el conocimiento que glasses-415256_1280todavía no se considera ciencia, pero no se sabe si lo es o no lo es. Se trata de un estadío de evolución de lo acientífico a lo científico y en muchas ocasiones se considera científico cuando no lo es todavía. Con esta reflexión enseguida la extrapolé al mundo de Recursos Humanos, donde estamos llenos de conceptos que se dicen científicos y a veces son acientíficos o por lo menos, son conceptos de nesciencia. La nesciencia, en nuestra área, lo constituyen diferentes tipos de asertos como el valor del engagement a través de las consecuencias de no tener engagement o decir que la productividad no tiene que ver con el tiempo, o en otro momento, afirmar que es mejor comunicar un viernes a las 14:00h que un lunes a las 9:00h. Todas estas manifestaciones y muchas otras no son científicas, pero tampoco me atrevo a decir que son acientíficas; me atrevo a quedarme en el “purgatorio“ de la nesciencia. Es difícil estar en esta tercera vía como en política y religión y por eso apelo a un filosofo agnóstico que defiende su postura entre la religión y el ateísmo como Bertrand Russell. Recojo de este filósofo inglés su decálogo del profesor y le adapto en los 10 principios del Director de Recursos Humanos actual para no caer en la esquizofrenia de lo científico y lo no científico. Estos principios son:

  1. No estés absolutamente seguro de nada: Este relativismo racional es muy serio en un momento de transición como es el actual. Hoy día ni el concepto de centro de trabajo, ni de horario, ni de liderazgo nos dan seguridad. Solo tenemos una evidencia que son las personas que trabajan en una empresa, el resto es inseguro. La nueva cultura de trabajo pasa por crear nuevas seguridades en la persona.
  2. No ocultes nada, porque todo se sabe: Este canto a la transparencia y autenticidad no es una invitación a la desnudez. Se trata de no ocultar, más que de enseñarlo todo. O como dice el político americano M. Rommey “Sus promesas valen menos que un título de la Universidad de Trump”, es decir, no ocultes pero tampoco enseñes si no te lo piden.
  3. No te opongas a lo racional, pues seguro lo consigues: Encasillarte en conceptos y no cambiar por elementos emocionales es una verdadera insensatez. No hay nada más emocional que una reflexión integrando lo racionaly lo emocional. Separar lo emocional y lo racional como algo dicotómico es un ejercicio técnico de salud personal pero no real, porque lo normal es la mezcla entre los dos.
  4. Cuando encuentres oposición, no la superes desde la autoridad: La autoridad es efímera y está asociada a un valor organizativo que no tiene más valor que el que se le quiera dar. La autoridad del experto, del status, del rol son variables que solo sirven para adjetivar una situación pero nunca tiene la claridad de la resolución técnica de un problema desde el diálogo. Compartir es la clave de la autenticidad.
  5. No respetes la autoridad de los demás: Los demás pueden tener ideas y razones mejores pero no son mejores por su autoridad técnica y/o de status, sino porque su contenido sea mejor. Pensar que una persona es  quien condiciona lo que dice es aceptar el privilegio y la aristocracia en el saber. Como se decía en mi pueblo “Hasta el señor cura va al servicio”. Razones y conductas son la base de la autoridad.
  6. No utilices la fuerza para suprimir las ideas: La fuerza se puede utilizar para divulgar tus propias ideas pero no para suprimir las ideas de los demás. Energía para contar con pasión tus razonamientos y condescendencia a la hora de apreciar el valor de las ideas de los demás. No hay buenas o malas ideas, sino buenas ideas tuyas y buenas ideas de los otros que para ti son malas.
  7. No temas ser extravagante en tus ideas, toda buena idea lo fue en un momento: La heterodoxia es un valor para innovar, nadie rompe el confort de lo sabido con ideas socialmente aceptadas. ¿Quién llama a una idea extravagante? Aquel que piensa desde el esquema habitual de la normalidad. Toda idea nueva en el inicio produce extrañeza, pero si llega su “tiempo” se volverá en una idea habitual.
  8. Disfruta con la discrepancia inteligente de la conformidad pasiva: Decía Mark Twain “Nunca discutas con un estúpido, te hará descender a su nivel y ahí te vencerá por experiencia”. Y hay que pensar que más vale tener un enemigo inteligente con el que discrepar para hacer crecer mis razonamientos y que la vida nos libre de la complacencia de la conformidad borreguil. Como decía aquel dicho de la psicología “En tener enemigos listos y amigos que te escuchan está tu capacidad personal”.
  9. Muéstrate escrupuloso en la verdad: La verdad tiene muchos detalles, decía Dante y yo digo: la mentira necesita de muchos detalles. Ser escrupuloso con la verdad es saber matizarla, pues una verdad incompleta es otra forma de mentir. Decía Buda “Hay tres cosas que no pueden ocultarse mucho tiempo: el sol, la luna y la verdad
  10. No sientas envidia de la felicidad de los necios, pues solo un necio pensará que eso es la felicidad: El concepto felicidad es individual e intransferible, si algo hemos aprendido de la psicología experimental es que estos conceptos grandilocuentes de la felicidad son más de Marketing que de las personas. Dejemos que cada uno sea feliz con su ecosistema, entorno y marco de referencia y huyamos de consejos de libro barato de autoayuda y profundicemos en la felicidad de cada persona. Es necio pensar que la felicidad del otro se tiene que medir por mi regla personal de lo que es la felicidad.

Esos 10 consejos que el filósofo Bertrand Russell da a un profesor son muy útiles para el Director de Recursos Humanos actual que debe relativizar:

  • Lo que sabe y lo que no sabe.
  • Lo que puede mostrar y lo que no puede decir.
  • Lo que es racional y lo que es emocional.
  • Lo que son argumentos razonados y lo que son argumentos de autoridad.
  • Lo que se acepta de las ideas del otro y lo que acepta por ser quien es el que lo dice.
  • Lo que es la pasión por tus ideas y la crítica a las ideas del otro.
  • Lo que es extravagante por su contenido y lo que es extravagante porque es nuevo.
  • Lo que es una discrepancia inteligente o lo que es una conformidad pasiva.
  • Lo que es una verdad detallada o lo que es una mentira con detalle.
  • Lo que es tu felicidad personal o lo que es la felicidad de los demás.

El momento actual está lleno de conceptos de nesciencia en RRHH pero con una actitud enmarcada en estos 10 tipos de conductas que nos permitiría tomar decisiones sabias a problemas complejos como la digitalización, la globalización, el relativismo y la falta de alternativas al liberalismo capitalista que lo rodea todo.

La nesciencia implica humildad, honestidad y humanismo (comprender a la persona como un fin en sí mismo) para edificar nuestros conceptos científicos. Cuanto más vueltas doy al concepto de nesciencia mejor respiro de no estar obligado a creer sólo en lo científico o enmarañarme en disciplinas acientíficas. Tener conceptos ni científicos  ni acientíficos te da una enorme tranquilidad, pues esta “tierra media” que es la nesciencia es el limbo de las futuras ideas y la tierra donde nos movemos habitualmente.

Y para acabar, un principio que dijo  un militar-político como Eisenhower y que yo aplico desde hace muchos años hasta con la pareja…”Saber que el vivir es el arte de ceder (lo mínimo) y negociar (lo máximo)” Pero a veces y habitualmente en tu vida privada, negocias lo mínimo y cedes lo máximo.

¡Pero, si eres feliz…!

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