Momentos golosinas: Percepción del tiempo de trabajo

momento golosinasEn un libro recientemente traducido de Martin Lindstrom llamado “Small Data” nos habla del concepto de momentos golosinas. Nos dice que todos los humanos experimentamos estos momentos que es un sistema de recompensa interna que sucede cuando estamos trabajando, leyendo, pensando o concentrados, y que reenergiza y refuerza nuestras rutinas y reestimula nuestra atención. Estos momentos golosinas que todos tenemos son un gran exponente de la satisfacción en tu trabajo ¿Saber que lo que hago es lo que debo hacer y cómo lo estoy haciendo  es como lo debo hacer?

El tiempo de trabajo está cambiando su concepción. Del horario fijo con horas extraordinarias (práctica intensiva) al horario continuo sin tiempo determinado (práctica extensiva). El tiempo de trabajo extendido que nos llevan las nuevas tecnologías hace una ruptura en la dimensión temporal del trabajo. Ya no hay separación entre tiempo de trabajo y de ocio sino un continuo bucle de interrupciones de trabajo en el ocio, y porque no, del ocio en tiempo de trabajo. Aquí es donde yo considero los “momentos golosinas” en el trabajo. No podemos ver ahora mismo que el tiempo es como dice Mischa Dohler sobre el Big Data “El Big Data es como el sexo entre adolescentes: todos ellos hablan de él todo el tiempo aunque nadie sepa de qué va”. El tiempo, todos hablamos de su escasez, pero poco hacemos para gestionarlo adecuadamente en la realidad.

El tiempo de trabajo actualmente tiene algunas características propias de las nuevas tecnologías, que nos debe hacer cambiar su concepto para buscar esos momentos golosinas:

1.El tiempo no pasa si no fluye. Saber fluir consiste en vivir el momento de trabajo como una percepción continua de atención permanente. La Psicología positiva y las técnicas de mindfulness nos influyen en concebir que la pérdida de tiempo es una bancarrota vital. Tu único recurso insustituible es el tiempo. Decía Steve Jobs: “Si vives cada día como si fuera el último, algún día realmente tendrás razón”, y es un argumento racional “hay que vivir el día”. Pero no se trata de no trabajar sino de “saber trabajar”, es decir, trabajar con la emoción de hacer algo básico para ti, aunque sea sólo sobrevivir. Vivir el momento como exclusivo, como único es una habilidad. Sentir que escribiendo este artículo en este momento de la madrugada estoy siendo feliz, porque expreso mis ideas, porque quiero proponer y sugerir otras perspectivas y, ante todo, porque soy feliz expresando las ideas. Fluir pasa por adaptarse, por aceptar la situación como un privilegio de vivirla, más que buscar nuevas experiencias hacer nueva la experiencia que te toca vivir. Como decía Charles Darwin: “Sobreviven aquellas especies que mejor se adaptan al cambio”, si dentro de un momento juego con mi hijo, leo un libro o boxeo, será sin duda nuevas experiencias únicas. Percibir el tiempo como un recurso sobre el que fluyo y tengo que sentirle como un continuum, no una separación radical entre trabajo/ocio, ya que en el futuro actual estaremos conectados a las tareas continuas y de aquí la importancia de nuestra actitud hacia el trabajo. Ser feliz en lo que haces, a veces, no depende de lo que haces sino más en tu actitud de considerar lo que haces. Hacer unos espaguetis para tus hijos, condiciona tu forma de percibir el hecho de cocinar, y ¿Porque hacer unos buenos espaguetis en mi trabajo diario no debe tener la misma actitud? Emocionarme con el trabajo bien hecho como un fin en si mismo nos permite fluir en el tiempo. En fin, hay que fluir emocionándote con lo que “tienes” que hacer, sea lo que sea, para ser feliz en tu día a día. Como aquella gran frase de Thich Naht Manh: “Camina como si estuvieras besando la tierra con tus pies”, resume bien como es la nueva consideración del tiempo de trabajo.

2.Control de la distribución de tiempos. Las nuevas tecnologías han generado una nueva forma de poder hacer la distribución de tus tiempos. No se trata de trabajar menos, sino de poder tener libertad a la hora de distribuir tus tiempos de trabajo. Si cada momento que vivimos es único, tener la posibilidad de que la distribución del tiempo sea única. Disponer de momentos golosinas para hacer otras cosas es un gran avance a la hora de tener libertad. Y no solo es tener tiempos para ir a la representación del Colegio de los niños al mediodía, sino tomarse momentos relajados y de ocio que posibiliten sentirse autor de tu tiempo. No se trata de trabajar poco, sino de trabajar con “libre albedrio”. Me recuerda al tiempo de trabajo del artesano o agricultor que se trabajaba muchas horas, pero eras tú quien distribuía tú tiempo de todo el día. La cantante Rihanna decía que a veces de tanto ensayar, sueñas con ir a hacer la compra, pero que cuando vas a hacerla sigues pensando en las letras de las canciones. El trabajador del conocimiento que en mayor o menor dosis nos convertimos todos los trabajadores necesitan “estirar las neuronas” para seguir estando en forma. Cuando se habla de “serendipity” refiriéndose a esos momentos que ves la solución a un problema suele ocurrir en momentos de ocio mezclados con tiempos de trabajo. Henry Miller decía: “Si pudiera darte un pensamiento que te conviene llevar contigo todos los días al baño, sería el siguiente: Medita en tus momentos libres”, meditar en momentos de trabajo es una gran solución de gimnasia mental. Distribuir el tiempo con “respiros temporales” que te permitan resetear la mente para programarse a otra situación es una gran medida de salud laboral. En fin, que la nueva concepción de tiempos de trabajo se debe basar en el “empowerment” de cada persona para saberse distribuir su tiempo de trabajo.

3.Ser autor de tu tiempo. El filósofo español Ortega y Gasset decía que “La vida nos ha sido dada, pero no nos ha sido dada hecha”, igualmente todos tenemos el mismo tiempo pero cada uno conseguimos cosas diferentes. Esta actitud de saber utilizar el tiempo la llamo ser autor de tu tiempo. El doctor Gregorio Marañón cuando le preguntaban que como hacía tantas cosas y como le cundía el tiempo, él decía que era por su profesión un “trapero de tiempos”, es decir, aprovechar cada pequeño tiempo para hacer algo que otros no lo aprovechan. Las nuevas tecnologías nos posibilitan tener herramientas para ser autores de tu tiempo y poder trabajar en “trapos temporales”. Pero sabiendo que tú eres el autor de tu tiempo pero no el de los demás, no podemos bombardear de mails al colaborador o compañero en el fin de semana. Tu libertad de distribuirte el tiempo y fluir en él no debe incidir en la libertad de los otros. Si tú tienes la facilidad tecnológica de ser autor de tu tiempo también debes disponer de pensar en el otro, no esperando respuestas inmediatas o simplemente utilizando una solución tecnológica de demora de envío. Esta capacidad que incrementa la tecnología de ser autor de tu tiempo debemos valorarla y saber utilizarla. Ya que la libertad de tiempos va a estar sujeta a la consecución de un objetivo, e igualmente que hay gente que sabe centrarse en los objetivos y buscar su mejor solución en la utilización del tiempo, habrá otra que se pierda en distracciones, todos disponemos del mismo tiempo pero algunos parece que necesitan el atracón de estudio de la noche anterior. Como antiguo opositor os digo que era un momento golosina cuando me sentaba a planificar el tiempo de estudio, de aquí aprendí la flexibilidad del tiempo o como una hora eran tres y tres horas a veces era una. Tener libertad para fluir y distribuir tu tiempo implica un alto nivel de maduración, todavía la gente tiene una actitud infantil frente al tiempo, parece que le engaña a “su” tiempo y se engaña a sí mismo.

4.Tener tiempo para no hacer nada. Un gran peligro de estas nuevas tecnologías es estar viendo constantemente el mail, tener la necesidad de contestar, estar obsesionado con trabajar. Una actitud madura a esta mayor libertad de tiempos es saber “desconectar” del trabajo. No se trata de tirar el móvil, o hacer huelga de “ipad caído” sino simplemente tener tiempos de olvido. Establecer momentos vitales donde el trabajo no pueda entrar como justificación de mi vida. Vivir para trabajar es un gran error personal, es encerrarse en contextos predecibles y ocultar la ansiedad con ocupación. Pero no creo que la solución sea tan estoica como trabajar para vivir, ya que el trabajo es un mundo significativo del hacer humano. Desplazar el foco de lo que importa en solo vivir y no trabajar no tiene un balance adecuado de felicidad. Y a veces en el trabajo hacemos cosas que no nos gustan mucho, pero insisto es la actitud de cómo vivimos en el momento lo que lo hace agradable. Entender la necesidad de hacer algo como etapa de tu camino no implica de no disfrutar en tu camino. Todos conocemos las personas que solo disfrutan del futuro y no viven el presente, hay que disfrutar del paisaje antes de pensar en la meta. Generar tiempos de observación, de meditación, de estar contigo mismo pero sin hacer nada es una gran aportación a tu libertad. Las personas que tienen agenda interminable en tiempos de ocio, que te hacen sudar cuando te lo cuentan, seguro que nunca disfrutan de las “magdalenas de Proust”. No hacer nada no implica aburrirse sino percibir tu tiempo con tus sentidos, en tus placeres mentales que son únicos para ti. Hay que saber no hacer nada para valorar el tiempo de trabajo. Tan importante es el descanso físico como el descanso psíquico, y volviendo a la famosa frase de Ortega y Gasset: “Yo soy yo y mis circunstancias. Y si no la salvo a ella, no me salvo yo”, solamente decir que la gestión mejor salvación es la gestión de tus circunstancias.

En fin, San Internet y el beato Twitter están para quedarse y, por tanto, tenemos que adaptarnos a ellos. La selva “digital” no puede ser un entorno que esclavice mi tiempo sino un medio para tener más libertad, para fluir en el tiempo, distribuirlo mejor, ser autor exclusivo de nuestro tiempo y tener tiempo para no hacer nada. Pero esta libertad del tiempo de trabajo necesita de tres actitudes humanas:

  1. Saber ser feliz en cada momento del trabajo. Lo que decía Ortega y Gasset: “El que no pueda lo que quiera que quiera lo que pueda”.
  2. Saber aprovechar el tiempo como recurso escaso. Ser productivo en el tiempo que trabajamos.
  3. Saber ser feliz cuando no se trabaja. No ser esclavo del valor que te aporta solo el trabajo.

Con estas actitudes para percibir el tiempo de trabajo es donde se instala el concepto de “momentos golosinas”. Si estamos comiendo siempre una golosina no la valoramos y nos hartamos, en cambio, si las distribuimos a lo largo de nuestro tiempo de trabajo y de ocio seguro que la apreciamos. Convertir tu trabajo en momentos únicos pasa por aceptar que la felicidad no es un estadio al que hay que llegar sino un trabajoso camino. Ser feliz en tu trabajo no se lo puedes pedir a la empresa sino a ti mismo. En mi Palencia descubrí un trabajo apasionante en un rutinario trabajo que era el de pastor, y cuando yo preguntaba a aquel pastor que era tan feliz que cual era su clave, en su rústico lenguaje me decía: “Mientras estén bien las ovejas, yo puedo hacer lo que quiera”, valoraba la rutina como un manjar para pensar. Gracias por dejarme tener un momento golosina al escribir este artículo y, sobre todo, disponer de vuestra atención con lo feliz que he sido al escribirlo.

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