Edadismo: La leyenda del bufón veterano

EDADISMO: LA LEYENDA DEL BUFÓN VETERANO edadismo

Javier Cantera, Presidente de Grupo Blc y Fundación Personas y Empresas

 

“Cuenta la leyenda que en un reino del Norte de Castilla había un viejo bufón que no hacia tanta gracia al joven rey. Este bufón había sido el preferido de su padre que le había acompañado por diversas campañas y se basaba en la emoción del mimo. El nuevo rey prefería las gracias basadas en la nueva tecnología de las sombras chinescas menos emocionales pero más visuales. De aquí que los jóvenes bufones le hacía más gracia que el clásico bufón. Hete aquí, que varias malas cosechas y malas políticas del vizconde Trump hace entrar en una crisis profunda al reino. El joven rey está azorado y empieza a aburrirse de los jóvenes bufones que repiten una vez tras otra las mismas sombras chinescas y empieza a fijarse en los nuevos mimos del viejo bufón. Este sabe que en épocas de crisis es fundamental acentuar la emoción para posibilitar que lapersonas superen mejor la desazón del entorno. Y la experiencia del bufón veterano hace volver a reír a la Corte. Entonces el rey le pregunta ¿Por qué te has vuelto tan gracioso últimamente? Y el ilustre bufón simplemente le dice: porque tengo la experiencia que debo adaptarme a las circunstancias que nos acontece, yo no he cambiado mucho pero si el reino, y por tanto, tengo que cambiar para adaptarme a la crisis”. 

Esta leyenda nos expresa el valor de la experiencia más allá de la edad. La edad no es significativa como valor profesional, sino la cantidad y calidad de experiencia que hemos tenido, y fundamentalmente, el aprendizaje que hemos sido capaces de extraer de estas experiencias. Hay jóvenes sabios no por su poca edad sino por su elevado aprendizaje en escasas experiencias y hay veteranos incultos no por su edad sino por el escaso aprovechamiento de las experiencias vividas. La edad es una variable necesaria de tiempo para que ocurran las experiencias, pero no es suficiente para explicar el valor de la experiencia. 

El termino EDADISMO fue propuesto por Robert Butler en 1968 para expresar que además del sexismo y el racismo existía una clara discriminación contra las personas mayores. Y este termino tiene un enorme valor en este momento especial. La digitalización incide en este estereotipo, hasta la irrupción del Tsunami digital se aplicaba el principio cuartelero de la “veteranía es un grado” o “que hay que vivir mucho para saber”, pero el cambio del contexto digital ha hecho minusvalorar las experiencias analógicas por su incapacidad de configurar conceptos de futuro ¿Pero esto es cierto? ¿Es la edad un elemento que correlaciona con la productividad? Este estereotipo social como el sexismo y el racismo está basado en presunciones sociales inadecuadas y que banaliza sus resultados a golpe de generalizaciones. 

Desmontando el estereotipo de la edad cuando se considera discriminatorio por la ilusión de pensar que un joven tiene más ímpetu (fuerza), más ambición (futuro) y más conocimiento (formación). A esta configuración del estereotipo le llamo el efecto 3F, a diferencia de un efecto 3D que te introduce una nueva dimensión, el efecto 3F derriba la imagen icónica del joven aguerrido, luchador y conocedor y simplemente es una apreciación vacua. 

Esta distorsión que plantea el efecto 3F simplemente es falsa. No por tener menos edad tienes más fuerza e ímpetu, en una sociedad de longa esperanza de vida ¿dónde está el límite? A los 50 años (casi estás en la mitad de la vida biológica) ¿no se tiene fuerza ó ímpetu? Podría tener lógica en un mundo del trabajo físico pero la mecanización (y la futura robotización) no deteriora tanto la fuerza física de los trabajadores. Pero si la fuerza no es tan discriminatoria, menos es la segunda F de futuro, la ambición a los 50 años en el S. XX era menor que actualmente porque la esperanza de vida te hace pensar en el futuro permanente.

Y por último la formación es una diferencia generacional pero no individual, es decir, toda persona de 50 años con una fuerza y futuro puede emprender en su formación en su quinta decena vital. Luego el efecto 3F que tanto ha condicionado a los profesionales empieza a ser una razón menos significativa que en entornos anteriores. Uno de mis argumentos optimista de futuro es que la robotización va a facilitar la derrota de el edadismo, ya que el trabajador del conocimiento veterano tendrá entonces competencias mayor por la facilitación que los robots nos posibilitan para superar los trabajos rutinarios. 

Pero no solamente hay un menor efecto 3F sino que además debemos valorar la experiencia reflexionada como la clave competitiva de un profesional. Un profesional no se explica por su edad pero si por la experiencia significativa que ha vivido. El aprendizaje enclavado en nuestra biografía por las experiencias vividas es nuestro bagaje. Decía Charles Chaplin “El tiempo es el mejor autor. Siempre encuentra el final perfecto” y es verdad dejar al tiempo como decantación de tus saberes implica haber reflexionado adecuadamente sobre las experiencias vividas en tu tiempo. De aquí, que por la edad no se puede discriminar negativamente no solo por la pérdida de valor del efecto 3F, pues cada vez tenemos más fuerza, futuro y formación las personas veteranas sino también que con la edad se puede haber vivido más experiencias que son significativas. Pero este envés de la edad tampoco sirve para discriminar, nadie es más sabio por tener más edad sino por haber obtenido mayores aprendizajes de sus experiencias. 

El valor de tu experiencia es independiente de la edad. Se puede ser un buen coach siendo un joven profesional que ha obtenido grandes enseñanzas de sus escasas experiencias, y se puede ser un nefasto mentor siendo un veterano profesional por quedarse en la superficialidad de las enseñanzas de sus amplias experiencias (abuelos cebolletas) 

¿Qué determina el valor de la experiencia? ¿Qué nos hace aprender más de una experiencia? El concepto de experiencia significativa es muy claro, no vale cualquier experiencia, y cualquier experiencia se convierte en significativa si somos capaces de aprender de ella. Por esta razón hay que acudir a la ciencia psicológica. Mihaly Csikszentmihalyi (como vemos tiene un apellido de Palencia) es uno de los psicólogos contemporáneos más influyente. Este autor nos habla de la “psicología de las experiencias óptimas”. Con su concepto de fluir expresa la felicidad que produce el realizar una actividad que captura plenamente nuestra atención. 

Es decir, lo importante es vivir experiencias plenas, donde fluyamos y estemos absortos y seamos felices. Se trata de un estado donde el profesional se haya sentido completamente comprometido con la actividad por si misma (dice Mihaly que es un estado donde el ego desaparece y el tiempo vuela), pero todo pensamiento y aprendizaje surge de la acción y el continuo hacer. Este gran psicólogo describe estas experiencias optimas, tras muchos años de investigación, a una serie de características que configuran su valor. Dice Csikszentmihalyi que una experiencia es óptima cuando: 

  • Hay un desafío que exige poner en juego las habilidades (¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo por primera vez?) 
  • Hay enfoque y concentración (¿Cuándo fue la última vez que te olvidaste del mundo por tu trabajo?) 
  • Hay metas definidas (¿Cuándo fue la última vez que sabías porque estabas haciendo lo que hacías?) 
  • Hay retroalimentación directa e inmediata (¿Cuándo fue la última vez que te daban feedback continuo de tu quehacer?) 
  • Hay exclusión de información ajena (¿Cuándo fue la última vez que no te distraías por aspectos colaterales?) 
  • Hay sentimiento de control (¿Cuándo fue la última vez que sentiste tu autoeficacia?) 
  • Hay una perdida de autoconciencia (¿Cuándo fue la última vez que te olvidaste de tu yo por la tarea?) 
  • Hay un cambio de percepción del tiempo (¿Cuándo fue la última vez que te olvidaste del tiempo?) 

Según Mihaly estas 8 características hace una experiencia ser óptima. ¿Pero estamos seguros que la edad favorece este tipo de experiencias?. No es una cuestión de cantidad sino de calidad de experiencias. Como decía Mario Benedetti “Cinco minutos bastan para soñar toda una vida”. Estadísticamente, quien vive más tiempo tiene más oportunidad de encontrar experiencias más significativas, pero no es cuestión de tiempo sino de oportunidad. Hay tres características de una experiencia que me gusta analizar en la biografía de mis candidatos en los procesos de headhunting que realizo. Una experiencia es significativa por su  

  • Profundidad. Hay un antes y un después de una experiencia significativa. Tenemos que analizar la profundidad y el calado personal de la experiencia. Pero el aprendizaje se ancla en las experiencias con impacto personal. Nadie aprende del error ajeno sino lo empatiza y es más fácil aprender de las experiencias que influyen en tu esencia vital. 
  • Diversidad. Las biografías monoexperienciales tienen un aprendizaje limitado. La diversidad de experiencia aunque estés en un mismo entorno de trabajo enriquece por la variedad de aprendizaje. No hay que saber una sola nota, perfectamente, de la escala musical, sino que una buena melodía surge de la mezcla de las distintas notas. La diversidad de experiencia es básica en tener una mayor capacidad de adaptación a entornos diferentes. 
  • Agilidad de respuesta. Se aprende mucho de las experiencias exigentes en tiempos y tipo de respuestas. Mis experiencias me demuestran que el tener que dar respuestas ágiles a problemas inmediatos genera una huella profunda de aprendizaje. 

Por tanto, la profundidad, la diversidad y la agilidad en las respuestas son las características de tener experiencias significativas. 

En fin, que el edadismo se está diluyendo teóricamente, cada vez hay menos efecto 3F (los veteranos tienen más fuerza, futuro y formación) y a su vez la ciencia de la psicología destaca el valor de las experiencias optimas y significativas en tener un aprendizaje profesional útil. Pero en la práctica ¿Por qué la edad discrimina en el curriculum? Pues sin razones objetivas responde al estereotipo social que como el racismo y el sexismo existe. La figura icónica del joven como mejor profesional se base en supuestos socialmente ambibalentes: 

  • Los seniors están más “maleados” que los jóvenes. 
  • Los seniors no se dejan “convencer” como los jóvenes. 
  • Los seniors tienen menos “ganas” de trabajar que los jóvenes. 

Y así una lista enorme de perjuicios que no resisten ningún análisis individual psicológico. No es la edad lo significativo sino el aprendizaje individual de cada persona, y fundamentalmente la capacidad de adaptación obtenida. 

Aquí está el concepto clave para derribar el mito del edadismo. Lo importante no es la edad sino la capacidad de adaptación del profesional. Como el bufón veterano lo importante es saber interpretar la realidad y adaptar tu aprendizaje a las necesidades actuales. Lo importante es saber cambiar, saber que “desaprender” es tan importante como “aprender” y, ante dodo, identificarse con modelos que implica cambiar para acertar.

El gradiente de adaptación o aceptación del cambio es la verdadera diferencia entre los profesionales, sean jóvenes o veteranos. Hay jóvenes viejunos, que están instalados en la fantasía digital y aborrecen el pensamiento filosófico y hay veteranos jovencísimos que están instalados en el valor per se de las canas y calvas. Nadie es mejor profesional por la edad ni el joven por su impulso ni el veterano por su experiencia. Solo es significativo el aprendizaje destilado de la experiencia que le dote de modelos para saber adaptarse al nuevo futuro. 

Dicen en mi tierra palentina “Más sabe el diablo por viejo que por diablo” y como todo aserto de sentido común implica una generalización de épocas analógicas y como refleja Melendi en su canción “No quiero saber por diablo lo que por viejo se me escapa”, hay cosas que se aprenden por experiencia (diablo) que se te escapan por el mero hecho de ser viejo. Ni diablo ni viejo, simplemente un profesional que ha aprendido a adaptarse. Por cierto, yo ya he preparado mi curriculum………. de becario senior. 

 

Javier Cantera,

Presidente de Grupo Blc y

Fundación Personas y Empresas

@canteraleonardo

 

 

 

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